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“There is no French Revolution without guillotine”

 

THE EMPLOYMENT

By Santiago ‘Bou’ Grasso

 

D.F

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Jodie

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Ella sale a la calle de su barrio cambiado
En la tarde del Londres central hay señales
Memorias eternas en Elephant and Castle
Emergen huellas de la historia de Europa
Las casas no son las mismas que fueron
La diferencia exige un matiz cronológico
Se remontan a la segunda guerra mundial
Bombas alemanas amenazaron el orden
Y el barrio fue escena de una guerra total
Pero otros ángulos otros planos renacen
Pequeñas historias sin lugar en los libros
Episodios sin drama y sin trama después
Allí estaba el circo anónimo del parque
El tiempo ajeno lo ha borrado a la vista
Oigo los diálogos casuales junto al árbol
La travesura infantil tensionando la tarde
El cartel robado y perdido por siempre
Las horas efímeras que de algún modo
Permanecen hoy en este gesto de olvido

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ohne dass er weiß welche physikalischen Gesetze…

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Heidegger, Sein & Zeit

The lack of undestanding about current technologies functioning. Hasta cierto momento la población podía comprender sin problemas la tecnologia que lo rodeaba, but at certain point of time technology’s complexity surpassed average peoples’s understanding, and today anyone is surrounded by technological devices whose physicochemical laws governing its operation remain unknown to them y así es como se piensa, así como se actúa… und so ist es auch zunächst mit diesem Denken.

 

(Gesprochen von Mensch zu Mensch)

D.F

 

Shift + F10 Glitch literature

Shift + F10 Glitch literature

Check el cable Pxe-E61: Media Failure
Informatik poesía Bios menú Del press
Disable boot secure Set boot in the min
Legacy type Press F11, reset now.
Boot into live Kali’s Pendrive ahora
La existencia misma en un pendrive
Presionar F12 set your distro empieza
one, uno, one, dos, tres, enter, log in.
Comenzando, starting and loading stuff
Montando app conextion established
Sql injection url direction you’r targeted
Mapping del sitio & base de datos del user.

D.F

Borges y Discépolo

EL tema: Me pareció interesante estudiar la conjunción entre Borges y Discépolo. Se trata de una confluencia de ordenes culturales que comparten una forma anterior, parten ambas de una forma común primigenia. Se debe hallar la abstracción que permite el morfismo.

Los autores: Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986); Enrique Santos Discépolo Deluchi (Buenos Aires, 27 de marzo de 1901 – Buenos Aires, 23 de diciembre de 1951).

 

Las obras: Fundación mítica de Buenos Aires (1929)

 

¿Y fue por ese río de sueñera y de barro

que las proas vinieron a fundarme la patria?

Irían a los tumbos los barquitos pintados

entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río

era azulejo entonces como oriundo del cielo

con su estrellita roja para marcar el sitio

en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron

por un mar que tenía cinco lunas de anchura

y aun estaba poblado de sirenas y endriagos

y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,

durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,

pero son embelecos fraguados en la Boca.

Fue una manzana entera y en mi barrio:  en Palermo.

Una manzana entera pero en mitad del campo

expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.

La manzana pareja que persiste en mi barrio:

Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

Un almacén rosado como revés de naipe

brilló y en la trastienda conversaron un truco;

el almacén rosado floreció en un compadre,

ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

El primer organito salvaba el horizonte

con su achacoso porte, su habanera y su gringo.

El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN,

algún piano mandaba tangos de Saborido.

Una cigarrería sahumó como una rosa

el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,

los hombres compartieron un pasado ilusorio.

Sólo faltó una cosa:  la vereda de enfrente.

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:

La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

 

***

 

Las obras: Cafetín de Buenos Aires (1948)

 

De chiquilín te miraba de afuera

como a esas cosas que nunca se alcanzan…

La ñata contra el vidrio

en un azul de frío,

que solo fue después viviendo

igual al mío…

Como una escuela de todas las cosas,

ya de muchacho me diste entre asombros

el cigarrillo,

la fe en mis sueños

y una esperanza de amor…

¿Cómo olvidarte en esta queja,

cafetín de Buenos Aires,

si sos lo único en la vida

que se pareció a mi vieja?

En tu mezcla milagrosa

de sabihondos y suicidas,

yo aprendí filosofía, dados, timba

y la poesía cruel

de no pensar más en mí…

Me diste en oro un puñado de amigos,

que son los mismos que alientan mis horas:

José, el de la quimera;

Marcial, que aún cree y espera;

y el flaco Abel, que se nos fue,

pero aún me guía…

Sobre tus mesas que nunca preguntan

lloré una tarde el primer desengaño;

nací a las penas,

bebí mis años

y me entregué sin luchar

 

 Las conclusiones: Se conjugan ambos en el fervor de Buenos Aires y en la fundación de un mito cultural en torno a ella. La cronología de ambas obras, como marcaje político, explica por qué el primero es consagración, permanencia, eternidad; en suma, es un canto al éxito o la victoria; mientras que el segundo concluye diciendo: “lloré una tarde el primer desengaño;/nací a las penas,/bebí mis años/y me entregué sin luchar.” Es decir, un canto al fracaso.

Desde luego la función de los textos es diferente, uno debe lograr la belleza utilizando únicamente palabras, en cambio el segundo debe lograrlo mediante una equilibrada fusión de palabras y música, de modo que una cantidad abultada de palabras estorbaría la música. Y además el registro léxico debe ser coherente con el ámbito de producción, Borges escribía entre libros, Discépolo en los cafés. Se refleja esta circunstancia, por ejemplo, al observar los sustantivos propios de ambos textos, Juan Díaz, Yrigoyen y Saborido, en el caso de Borges; José, Marcial y Abel, en el caso de Discépolo. Pero coinciden en un nombre, Buenos Aires; allí se conjugan ambas historias.

 

D.F